
jueves, 17 de diciembre de 2009
El tango de la memoria incierta

La naranjilla mecánica, como si Kubrick viviera

Vértigo religioso


¿No gusta pasar a tomar una tacita de café?
martes, 15 de diciembre de 2009
Catarsis, volumen II
Mediante el presente texto yo, Iván Castro Marchán, de nacionalidad peruana y con documento de identidad 42559747 me presento ante ustedes y expongo mi aversión hacia lo siguiente:
Hacer promesas, creer en ellas, no cumplirlas, volver a prometer. La renovación estúpida del ánimo bajo pretexto de “todo estará mejor.” La confusión de amistad con borrachera. La confusión de borrachera con honestidad. La confusión de honestidad con falta de tacto. El súbito sentimiento de peruanidad –merced de Gastón y Un lunes señor Vallejo- bajo el cual muchos esconden el sarro perenne de racismo e intolerancia que llevan en los calzoncillos. Los munditos intelectuales y la gente que los habita con actitud respingada hacia todo lo que no sea olerse entre ellos el tufo de su talento sobrevalorado. Los relojes caros, los pantalones baratos. Los dvds que vienen rallados y los audífonos que se malogran al segundo uso. La carnicería disfrazada de eficacia que cotiza en Lima. El letargo disfrazado de pausa que se acartona en las provincias. La estupidez de la música bailable pero más aún la patética superioridad de quienes le hacen asco. El que reclama al cobrador mientras bota una cáscara de plátano por la ventana. Los que dicen “yo no veo futbol peruano sólo la champions”. Las chicas que no besan con lengua, los que niegan que aún se masturban. Los rateros con buenas tabas, las putas que lloran en vez de cobrar y los maricones (que no es lo mismo que los homosexuales) Los que creen que no es con ellos, los que creen que todo es con ellos. Las enfermizas acepciones de rebeldía, arte, libertad y estética del nuevo siglo. Los libros de Coelho. Los que reniegan de Coelho aunque no puedan escribir un párrafo decente. Los que se drogan por joder, los que no se drogan por incordiar. Las aberraciones del idioma disfrazadas de jerga. Decirle “Gabo” a García Márquez, escribir io en vez de yo. Las resacas que no valen la pena. Viajar en pasillo, perder el último cigarro, venirse antes de tiempo, las baladas que riman corazón con canción, el insomnio, la vara, la ociosidad. El temor de herir a alguien. El confundir ese temor con cariño. El nunca pero nunca saber…
Lo patéticamente tópico de este post.
El recuento
Hacer listas de fin de año es un clásico. Claro que para que este ejercicio tenga cierta validez es necesario dominar con amplitud el campo sobre el cual se evaluará lo mejor o peor de los últimos doce meses (música, cine, literatura, fútbol o pornografía) Qué diablos, aquí una breve y antojadiza selección de un 2009 que, en lo personal, despido más con un “lárgate de una vez” que con un “fue un placer”. Coincidan o renieguen…
Mejor película: Enemigos Públicos (Michael Mann)
¿Cine comercial que asegure la taquilla o cine de autor que defienda una estética? A esa eterna interrogante Mann responde con un ¿y por qué no ambos? Aprovechando la textura, por muchos repudiada, que brinda el uso de una cámara digital, el director reinventa el cine de gansters con una historia clásica: el asenso y caída de John Dillinger, una suerte de Robin Hood de los años treinta. Buenas interpretaciones, logradas escenas de acción y un tipo dispuesto a morir antes que transar con su forma vida. ¿Algo más? Sí, Marion Cotillard… perfecta.
Mejor canción: Wheels (Foo Fighters)
O cómo alcanzar la madurez musical sin que ésta sea sinónimo de aburrimiento. Una de las dos nuevas canciones que Grohl y compañía grabaron para su disco de grandes éxitos, Wheels suena a rock and roll clásico en tiempos en que el término es casi una broma de sí mismo. Como para despejar toda duda: mitos aparte, los Foo hace rato superaron lo hecho por esa otra banda en la que el buen Dave era baterista. When the wheels come down…When the wheels touch ground…
Polvo de estrella: Michael Jackson, This is it
Como es usual en este ingrato mundo, tuvo que morir Jacko para que, oh sorpresa, se redescubra que –polémicas aparte- era un artista descomunal. En ese aspecto, la ¿película? ¿Documental? de Ortega demuestra –sin ningún intento de trascendencia- que, sin importar cuan delgado, pálido y ausente de la realidad estuviese Michael, le bastaban tres minutos y un par de giros para dejar tirando cintura a cualquier artista pop actual. Un genio cuya redención debió llegar un poco antes.
Tv que no es basura: El inefable House
Aunque la serie empezó hace cinco años recién este 2009 tuve el placer maratónico de conocer al hijo de puta más entrañable de la tv. Un doctor que, cuando no hace las labores de detective noir a la caza de enfermedades imposibles, nos muestra con crudeza que, después de todo, la civilización es solo un maquillaje hipócrita que oculta perversiones primitivas y, ocasionalmente, algo de bondad. Adictivo, como el vicodin.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Goteras en el piso
Puedo fingir la sinopsis de escribir sobre uno mismo
y regatearte primaveras en temporada de frío
hace tiempo que mis viajes son un nudo inexplicable
de fronteras
puedo ser la bungavilia que topas de mañanita
un horario de inconstancias adecuado a tu sonrisa
se me fue la ultima vez en que temblaron mis pies
por un beso
cuando sea mañana y maduren las campanas
rectificaré el error, el exceso de emoción
pero esta noche quién le cuenta a los rincones
que el lunes de carnaval ahora es martes de esperar
y que te espero
puedo espiar el callejón, retrasar un día el reloj
madrugadas sin azar, opción de inmortalizar
el penúltimo detalle de querer es arroparse
con el viento
puedo atarte los zapatos, desnudarte sin atajos
los peores disidentes son aquellos que no mienten
olvidé tomar el tren, me he quedado en el andén
de un "casi siempre"
y quizá mañana cuando filtre la ventana
los destellos de tu voz te hallaré en un malecón
pero a estas horas quién le cuenta al calendario
que ha empezado a importar la arbitraria soledad
de estar tan solo
Bájala aquí
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Grimanesa post Mistura (o cuando "comida tradicional" es más que un antojo)

Han pasado ya tres años desde que Gastón Acurio la diera a conocer en su programa y unos meses desde que Mistura terminase de propagar la popularidad de su talento con la misma eficacia con la que el humo que desprende su parrilla inquieta la espera de sus comensales. Sin embargo, y contra todo pronóstico, Grimanesa Vargas no utilizó el trampolín mediático para montar un local con dudosa decoración, subir los precios, reducir las porciones o contratar siquiera a alguien que seque el cansancio de su frente mientras transforma -de lunes a sábado y de 7 a 11- trocitos de corazón en pura felicidad. Nada excepto un collage de fotos de Mistura impreso en mediana resolución junto a la parrilla evidencia la –justísima- reverencia que le han rendido a esta señora y su sazón. Ella agradeció tímida y siguió trabajando. El sabor es el mismo. El ambiente también.
Y no es dormirse en sus laureles (cuenta con página web y grupo en facebook) o falta de ambición (el sueño de exportar está latente) Lo de doña Grimanesa Vargas pasa por una convicción infranqueable de que lo bueno no debe cambiarse. De un respeto a la escencia que le permitió alimentar a sus hijos dándole un gusto a miles de limeños y de no dejar que las lucecitas breves de la fama la distraigan más de la cuenta. Toda una lección para miles de "emprendedores" que, con menos méritos y menos cobertura, confunden el progreso con dar la espalda a las raíces.
Una esquina de barrio. Hacer primero una fila y luego el pedido. Esperar. Comer. Ser feliz.
Por suerte en la esquina de doña Grimanesa, los anticuchos siguen siendo de corazón.
Dos ibéricos cantores
Ni es lo mismo… ni es mejor.
Cuando terminé de escuchar Más, la genial obra que lanzó Alejando Sanz en 1997 tuve –al igual que muchos- la convicción de que difícilmente podría superar las cotas alcanzadas en aquel álbum. Doce años y cuatro discos después la afirmación sigue vigente. En todo caso si algo no se le ha podido negar a su música es la vocación por no estancarse y seguir buscando nuevas tonalidades al romanticismo. Es así que con altibajos pasó de un intento por volverse más ambient (el alma al aire) a un coqueteo con sonidos más urbanos (No es lo mismo) y así sucesivamente con, ya se dijo, disímiles resultados.

Carraspera sin riesgo.
Y si Alejandro Sanz optó por sonar como el resto, lo de Sabina es sonar como él mismo sin concesiones. Es así que el Flaco de Úbeda vuelve con un disco fiel a los parámetros que trazó desde su anterior trabajo, Alivio de Luto: nada de música sobre producida, tan solo guitarras simples, arreglos preciosistas y el despojo de todo adorno innecesario en las canciones.

Con todo es un trabajo que no defraudará a sus seguidores aunque resulta imposible –al menos en mi caso- no echar de menos al Sabina de discos como Yo mi me contigo o 19 días y 500 noches (acaso sus mejores trabajos) en los que llevaba su voz aguardientosa por los terrenos del bolero, la ranchera, el rock and roll crudo y hasta el rap sin ruborizarse siquiera.
Ese Sabina arriesgado e insolente se ha calmado -un poco, claro, tampoco hablamos de un artista en decadencia-cambiando el arroz con mango de estilos que hacía suyos gracias a las marcas inconfudibles de su voz y sus letras, por un sonido más adulto contemporáneo.
Pone, pero ojalá no sean solo medios tiempos lo que escuchemos a partir de ahora.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Dulce Sofía
un flujo, un reactor
presagiaban los espasmos de su voz
primero una inyección
en dosis de pudor
luego sus brazos describiendo un ascensor
¿quién le dijo que la luz seguía en ambar?
¿quién le dió un empujón?
descalza y a color
dejó atrás primaveras
veranos naranja y una noche buena
máquina fatal
sexo occidental
un artefacto para ganar velocidad
¿quién le dijo que la luz seguía en ambar?
¿quién vició su corazon?
dulce Sofía
no cree en para siempres de aerosol
dulce Sofía
ve morir la tarde mientras Bob
cree poder estimularla
rasgando like a rolling stone
Sofía quema sus pestañas
con fotos polariod
nada en su interior
un flujo, un reactor
presagiaban el abrupto de un error
máquina fatal, sexo vertical
un artefacto para ganar velocidad
¿quién le dijo que la luz seguía en ambar?
¿quién puso ácido en el ron?
dulce Sofía
no cree en para siempres de aerosol
dulce Sofía
ve morir la tarde junto a Bob
dulce Sofía
duerme en parques para no pedir perdón
dulce Sofía
consigue muestras gratis de dolor
jueves, 5 de noviembre de 2009
Sorprendidos
un domingo atípico
los mariachis aún dormían los rezagos del alcohol
él lamió su corazón
le supo a helado de limón
un ferrocarril silbaba un pasodoble en si bemol
calla y bésame
que las cadenas van debajo de mi piel
calla y bésame
que no es tan es fácil, volverse frágil
sorprendidos por el sol
todo el pueblo despertó
del forastero no quedaba ni una mota de polvo
de la niña crepuscular
no se supo nada más
alguien dice que en las madrugadas la oye llorar
calla y bésame
que las cadenas van debajo de mi piel
calla y bésame
que nunca es fácil, volverse frágil
calla y bésame
que tus devotos sangran sus sueños de fe
calle y bésame
que no es tan fácil amar a un angel
que nunca es fácil amar a un angel
calla y bésame
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Sounds like teen spirit

La placa sirve para sentar definitivamente el sonido Mika que no es otra cosa que un vestido moderno que brilla con lentejuelas del pasado: Queen, Elton John, los viejos musicales made in Hollywood y el electropop de comienzos de los ochenta. Las coordenadas son facilmente detectables, pero también lo es el talento del británico para confeccionar con ellas canciones que no suenan a copia. Canciones que divierten aunque a veces caen en excesos de producción y otras tantas se animan brevemente a explorar sonoridades más reposadas.
A fin de cuentas ¿Qué es la adolescencia sino la búsqueda -no exenta de metidas de pata- de un estilo propio a través del buceo en otros ya existentes?
Una pequeña gema pop sin destino de eternidad pero lo suficientemente durable como para grabarte un par de estribillos en la cabeza.
¿Algo más? Sí, lo mejor: We are golden! primer sencillo y primera canción del disco. Una oda moderna al anacrónico tema de la juventud como rebeldía, de la rebeldía como canción. De la canción como pretexto para sentirse rey (o reina) del planeta entero así sea durante tres minutos. Para escuchar una y otra vez. Y es que...
Who gives a damn about the family you come from?
No givin up when you’re young and you want some
Besos con maquillaje.

jueves, 22 de octubre de 2009
Muerte en ciudad vendida

La mañana del 20 de septiembre, sin embargo, ningún pensamiento pudo lograr ese equilibrio habitual de reniego y satisfacción ni ahuyentar la miseria que sintió en el estómago al encontrar un cadáver en medio de una montaña de botellas plásticas que, segundos antes, avizoró con codicia resignada. Aunque apenas miró al hombre por algunos segundos antes de salir gritando, Chavela tuvo en claro dos cosas: el tipo estaba realmente muerto y, por las marcas sanguinolentas en todo el torso desnudo, su muerte no había sido pacífica.
A dónde iría a parar la ciudad de Piura que ya no sólo echaba basura a su río, sino también hombres asesinados.
A las 11 de la mañana el sargento inspector Modesto Dogo buscaba una vez más la manera de borrar los mensajes de texto que enviaba desde su nuevo celular. Aunque Dora sabía de la importancia que tenían para él los pocos objetos que consideraba privados en su vida, la sola posibilidad de que su señora descubra el romance con una de las cocineras de la cafetería donde solía almorzar cuando estaba de servicio lo asustaba más que cualquiera de las cuatro veces en que tuvo que dispararle a un hombre. Zigzagueaba sin éxito el pulgar por entre las diminutas teclas cuando Mariella irrumpió en su oficina, llenando el ambiente rancio del lugar con ecos de su perfume de niña bien.
“¿qué haces aquí, chiquilla?” pensó Modesto como cada vez que la veía entrar –bella y disonante- al cubil gris de la comisaría. De apellido barroco e imponente en Piura, graduada con honores en Comunicación, había entrado hacía dos años a practicar con ellos como parte de un requisito académico. Lo que empezó, sin embargo, como un trabajo breve destinado a mejorar la imagen de la dependencia, atendiendo con cara amable los reclamos de robos efímeros y golpizas familiares, se convirtió en la vocación definitiva de la muchacha. Para cuando le tocaba ejercer su carrera estaba más que decidida a quedarse en ese universo donde su rostro frágil destacaba del resto pero donde también era tratada como el más silvestre de los cabos en un día de prisas y lisuras. Lo hizo en desmedro de una oficina propia en Lima, donde la esperaban para ponerle un traje pegado a sus caderas luminosas y un rótulo para atender a niños rubios quejándose sobre sus nuevos aparatos. En los últimos meses incluso, Dogo notaba cómo la joven empezaba a acompañar en las investigaciones, siempre callada aunque con una idea cuando menos sensata lista para compartir si se lo pedía.
“Pura casualidad, detective, encontré lo que me gusta hacer de pura casualidad.” Todo lo contrario a tu caso. ¿Verdad, Dogo? Desde que eras un niño rechoncho con problemas de concentración quisiste ser policía; luego, de adolescente, las burlas y vaticinios de error no mermaron tu tenacidad ni cambiaron el rumbo que querías para tu vida. Te hiciste parte del Cuerpo y más aún del área de investigaciones con la que soñabas. Quince años después no hay un solo día en que no te arrepientas de haber sido tan constante con lo que más querías en el mundo. Supongo que no hay que confiarse demasiado de los propios sueños, pensó.
- una mujer que recogía basura en el río a la altura del puente Sánchez Cerro encontró un cadáver.
- Buen día, Marielita
- Buen día, detective. ¿usted maneja?
- Claro, es mi carro. Más bien ¿crees que en el camino…
- Ya se lo he dicho, no voy a enseñarle a tapar sus cochinadas
- Bueno, vamos.
martes, 20 de octubre de 2009
Subconjunto
Un trabajo de Olga Castillo, Cae Burstein y este servidor.
viernes, 2 de octubre de 2009
Zamba para no morir

1. f. Perpetuidad sin principio, sucesión ni fin.
2. f. Duración dilatada de siglos y edades.
3. f. Rel. Posesión simultánea y perfecta de una vida interminable
5. f. Rel. Vida perdurable de la persona después de la muerte.
Mercedes Sosa forma parte del inventario de nuestras vidas, incluso sin que hayamos reparado concientemente en ello, incluso sin que estemos de acuerdo. Como el rostro del Che Guevara, como Macondo; su imagen de matriarca serena durmiendo a sus hijos con cantos real maravillosos de una América unida e indoblame, su voz firme y conmovida capaz de reverberar hasta en las paredes de los corazones más indiferentes, sus brazos extendidos invitando al mundo a su utopía en forma de folklore. A manera de un vinilo que sonaba en domingos familiares, como el sonido inubicable de una radio perdida en la madrugada o mediante una amiga que nos presta un disco con actitud casi religiosa y con eso nos enseña un mundo; un recuerdo, un deja vu y gracias la vida que me ha dado tanto. De mil maneras, ha estado ahí.
Dicen que ya murió. ¿Pero cómo se muere lo que es eterno?
Repartida en el aire a cantar... siempre.
jueves, 1 de octubre de 2009
Fiesta de graduación

La encontró justo cuando estaba por rendirse. Sola en una mesa, Belén rehidrataba su entusiasmo con una copa de vino. Sergio se acercó en un zigzagueo que tenía tanto de nervios como de consecuencia del alcohol. Sabía que contaba con escasos minutos antes que ella fuera nuevamente insertada en el vaivén de la fiesta, así que preparó a la volada un discurso que combinaba contundencia con brevedad.
Olvidó todo al llegar a su lado.
Olvidó todo, menos lo que sentía.
- ¿Belén?
- Hey, Sergio. Felicitaciones
- A ti igual
- Terminó al fin
- …
- ¿qué planes para el otro año?
- Te adoro
- ¿Perdón?
- Que te adoro, desde el primer momento en que te vi entrar a clase de filosofía, con tu jean gastado y un polo que decíacon una inscripción que decía vintage girl. Te adoro desde ahí, y durante todos estos años de la manera más cobarde y silenciosa que al cabo viene a ser lo mismo. Y he besado a varias chicas, tuve una novia que me dejó por indeciso y otras tantas historias que no vienen al caso o quizá sí pero el hecho, Belén, es que te he querido siempre de la manera más cobarde y silenciosa ¿eso ya lo dije, no? Y no hablo de estar enamorado porque sería ridículo, pero tus ojos somnolientos, tus pecas como chispas de chocolate dispersas entre tu cuello y tu pecho y esa risa que pareciera destinada a instalar un segundo de encanto en medio de cualquier reunión han sido motivos constantes para quedarme en casa muchas noches, escuchando canciones tristes y pensando en ti aunque no hubiera otro motivo que el de tus ojos y tu risa y tus pecas. Verte todo este tiempo ha sido como ver una estampita, lleno de fe aunque con la certeza de que al final se trata de solo un pedazo de cartón o en este caso de una presencia lejana, indiferente, maravillosa pero insustancial. Quería que supieras esto, no es una declaración de amor ni mucho menos, se trata si quieres de un regalo de graduado por decirlo de algún modo en el que pueda entenderse aunque la verdad ni yo creo haberme entendido del completo.
- Nada de descansos, señorita, hay que seguir bailando – la voz del galán que venía a interrumpir su traba fue tan repentina que ni tiempo dejó para la cólera- lo siento, compadre, me la llevo -dijo el tipo sin mirarlo.
- ¿Por qué no ... –alcanzó a gritar Belén, antes de regresar a su fiesta. A su vida. Sin él.
Decirlo antes ¿Cuándo? ¿Horas antes? ¿Semanas? ¿Hubo acaso alguna posibilidad ahí donde siempre vio un idilio? Imposible saberlo alguna vez. Caminó con el vaso de Ron por entre mesas y sillas que lucían tan cansadas como los pocos graduados que ya no tenían fuerzas o ganas para continuar en el baile o acaso reposaban las piernas y los pies un momento antes de volver a las canciones y la celebración. Algunos se retiraban haciendo adiós mil veces antes de salir en un auto que los llevaba lejos y para siempre no solo de la fiesta sino de aquella edad que se iba un poquito más con cada tema que terminaba, mientras el siguiente se volvía recuerdo prematuro nada más al empujarlos hacia los movimientos cadenciosos, duchos o torpes dependiendo del estado de la borrachera y la habilidad innata del bailarín.
Al menos le dijo a Belén lo que sentía, no importaba si ella, al día siguiente, eliminaba el episodio sin la menor transpiración. Bastaban las palabras.
Algo es algo.
Entonces tuvo un breve instante de desconcertante lucidez. La forma en que había confesado aquel cariño tan inmenso era una metáfora perfecta para su patética mediocridad: Las cosas perdidas de antemano y sin el menor esfuerzo. Se quejaba de lo injusto del mundo que ignoraba su talento pero ¿qué hacía él para llegar a buen puerto? A cualquier puerto. Aceptaba cabizbajo la condición de imposible que adjetivaba cada uno de sus pasos. La música, la carrera, los sueños y Belén. Todas derrotas firmadas desde su cabeza y sin dar siquiera un patético manotazo de ahogado. Hundido desde siempre. Ese era el camino que le esperaba por el resto de su vida.
O no.
Ubicó el vestido color crema y la cálida figura que había debajo en una esquina de la pista de baile junto a un grupo de hombres y mujeres, todos lindos y ninguno enterado de sus tormentos. Mejor así, se dijo a la vez que emprendía un camino torpe pero irreversible. Por los gritos que dejó atrás, supuso que había tropezado con alguien. Luego se disculparía, pensó, primero la liberación del marasmo que tanto daño le causaba sin notarlo siquiera hasta ese instante de revelación y cambio sin olvidar también de una súbita declaración de sentimientos contenidos.
- ¿Belén?
Su amor -ya no imposible- volteó despreocupada al llamado. Estaba seguro ella que seguía bailando cuando la besó con una fuerza que buscaba ser tierna y locuaz. Por primera vez no le bastó con un sinsabor en los labios. Buscó el beso completo de un triunfo aunque fuese efímero, ahí estaba el breve triunfo del sinsentido en forma de beso torpe pero honesto hasta en el último segundo de aquella humedad compartida de cuatro labios, dos desprevenidos -pero acaso felices del atrevimiento ajeno- y dos que trasmitían desde ahí y para el resto del cuerpo de Sergio, el sabor incomparable de la felicidad que era eterna y hasta dolorosa.
Aunque esto último, en realidad, venía de otra parte.
No pasaron muchos segundos antes que un golpe en la nuca lo tumbe al suelo, patadas que entraban de lleno en su estómago. Gritos que ya no eran solo de algarabía y los pies diminutos de Belén que dudaban entre quedarse o salir corriendo. Más golpes ahora acompañados de lisuras que, supuso, estaban dirigidas a la masa feliz, en vertical y sin cubierta en la que se había convertido.
Qué chúcha, se dijo a la vez que miraba el remolino de zapatos a ras de su frente, mañana estaré mejor.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Fragmentos de una vida adulterada por la adultez

- Sí, prepara el Ron de una vez
domingo, 27 de septiembre de 2009
De una música, eterna locura: Breve charla con Daniel F

Y aunque he apreciado varias veces la entrega, el talento y el magnetismo con el público que entabla el F desde un escenario -ya sea liderando a Leusemia o en la intimidad de una guitarra acústica como toda compañía- la imagen que más recuerdo es aquella de Daniel -el rebelde, el ícono, el poeta- sentado en un parque miraflorino al lado de su novia, tomados de la mano y con un gesto de ténue tranquilidad en la mirada. Imagen que corresponde con la sensación de cuentas saldadas que dejan las palabras que, con sencilla franqueza, tuvo a bien en compartir conmigo a través de un par de correos electrónicos.
Sobre música y sobre la vida que al fin y al cabo son la misma cosa, con ustedes el señor Daniel Valdivia.
Y hablando de artistas que admiras y la influencia que ejercen sobre tu música siempre mencionas a cantautores como Serrat, Ubiergo y Silvio Rodriguez...En todo momento. Desde siempre la canción urbana, el canto de la intimidad, estuvo presente. Es imposible ke no esté caminando en mi vida, puesto ke siempre estuve de la mano de ese tipo de alteraciones. Mi drama no era el cómo cantar ese tipo de expresiones, sinó el cómo combinar todos esos colores y ke no se sienta fuera del bacín. Era poner a Ubiergo o a Salvatore Adamo, con un fondo de Back Sabbath.
Aunque muchas veces lo has negado no hay duda que tu carrera en general es icónica dentro de la histora del rock peruano. ¿qué te provoca eso? Por qué no creo que seas indiferente al hecho de que, sin duda, tu música no es pasajera. La verdad: solo me provoca agradecimiento. Porke es muy gentil de parte de la gente ke piensen ke lo ke yo hago "no es pasajero".
Precisamente esa trascendencia te da cierta autoridad para opinar sobre el rock peruano en donde muchos creen que lo auténtico está ligado a lo underground mientras que todo lo que ya goza de cierto reconocimiento es vendido. Tú mismo fuiste víctima de la intransigencia de algunos que vieron en tu repentina aparición en medios de comunicación y ese re descubrimiento que se hizo de tu música como una traición ¿Qué opinión te merece este razonamiento? Eso ya no existe. Antes era casi una religión condenar a kienes hacían uso de los medios masivos o de los patrocinadores comerciales. Pero ahora ya no. Es una raza ke se extinguió y la prueba está en –justamente- las herramientas de comunicación del ciberspacio: los foros, las webs elaboradas por fans, los sitios de Fanáticos, los Blogs… etc, etc… donde los chicos, en lugar de “ocultar” a su artista favorito, lo muestra! e intenta ke sea escuchado en todas partes del mundo. Ya no son los años donde el fan se molestaba si su artista favorito participaba de algún evento internacional o ganaba premios de la Industria. Ahora es al reves: el fan se molesta porke a su artista favorito NO lo han llamado para un evento importante o porke no le han dado un premio de la Industria. El nuevo siglo trajo toda esta nueva manera de pensar y enterró a todos esos minusválidos cerebrales ke creen ke la música debe ser un patrimonio egoísta realizado por cantantes y grupos tocando en precarias condiciones y sin ganar un solo sol por su trabajo. Eso ya fue.
Ahora que tocas el tema de las nuevas herramientas de comunicación que propicia el internet, tu uso del Facebook es casi diario ¿Qué te parece la posibilidad de contactar con gente solo con sentarte frente a la computadora?
Magnífico! Un sueño! Esta herramienta de enlaces colectivos es una de las mejores cosas ke me ha pasado.
Algo que tiene que ver, también, con la relación que tienes con tus seguidores. Una relación que, en tus conciertos, suele ser directa, un diálogo cercano, lleno humor, con amigos de toda la vida. ¿A qué crees que se debe esta empatía que sueles tener con la gente? No soy bueno para hablar. Por eso no voy a la tele o a la radio. No tengo ese talento de hablar bien kon el público. Si hay esa empatía, es más por el mismo público ke me brinda su complicidad, ke por alguna pericia en mi labia.
Quizá no hay, como afirmas, pericia en tu labia pero tu lírica sin duda es sobresaliente, tanto así que músicos en teoría disímiles a tu estilo como Gianmarco han tenido palabras de elogio sobre tus letras ¿tienes algún método de composición o es más bien algo incierto? ¿pules mucho tus canciones o eres más bien de dejarlas salir casi naturalmente? Noo… Hay ke trabajar muy duro. Cada canción tiene ke ser trabajada al máximo. Por eso me demoro tanto… No soy tan bueno komo dicen, peee….
De los discos de Leusemia, ¿con cuál te quedas? ¿A la mierda lo demás y su rock sucio y callejero o Hospicios con la complejidad propia del rock progresivo? ¿Cuál de tu carrera de solista? "Hospicios", ni hablar, pee... Es junto kon "El Zafiro de las Galas", el trabajo kon el cual me siento mucho más trankilo y realizado. Por la conjunción de armonías, melodías, riffs, letras, concepto.... Todo.
Cuando no estas sobre un escenario o componiendo canciones ¿Qué momentos llenan tus días? Primero ke nada: agradezco esos momentos. El poder darte un buen tiempo para conversar kon los amigos, el poder pasar horas frente al Facebook o al MSN… el poder ver películas y poder caminar kon mi novia. Puede sonar tonto o inútil, pero son bendiciones ke no dejo de agradecer.
Te acercas a los cincuenta años con una carrera extensa y un legado indudable. ¿Hay aún pendientes en la vida de Daniel F? Tengo una novia hermosa, 3 gatos ke joden komo la putamadre, una agenda llena hasta el próximo año.... Hermano: ya todos mis sueños personales se cumplieron.
Para terminar... puede ser un poco dificil, pero si tuvieras que elegir una frase tuya, un verso de alguna canción de las tantas que has escrito para ser recordado ¿cuál seria? Uuummm.... "a la mierda lo demás!"
Y aunque yo hubiese elegido de una música eterna locura, lo cierto es que la impresión, tras leer las respuestas del F, es la misma de aquella vez en el parque donde espié su cotidanidad, la misma que me dejaron los incendiarios conciertos de Leusemia y la que sigo obteniendo en la melancolía de sus discos como solista: la de un talento inmenso, quizá contradictorio pero por sobre todo honesto.
Tal como el tipo que hay detrás.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Nuevo disco
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Grabado entre marzo y junio del 2009 en estudios Mi Cuartito.
1.- Vieja historia, amantes nuevos (versión 1)
2.- Niña caracol
3.- Vieja historia, amantes nuevos (versión 2)
4.- Postal de ausencia
5.- Mirar atrás
6.- Vals
7.- Siete de marzo
8.- Monterroso
9.- Vodevil
10.- Cine negro
11.- Farewell my love
Descarga el disco aquí
Algunos temas (dale play nomás con confianza):
Monterroso
postal de ausencia
siete de marzo
martes, 15 de septiembre de 2009
Stone Cold Johnny

- ¿qué es lo que tú quieres, Johnny?
- Todo. Ahora
Desde La ley del hampa (Underworld, 1927), de Josef von Sternberg, el cine ha estado repleto de películas sobre gansters, historias de hombres viviendo en el destello peligroso de una navaja. El género ha dado obras maestras como El Padrino o Caracortada aunque en los últimos tiempos ha sido proclive a bodrios que abundaban en clichés ahí donde faltaban buenas ideas. Pero Michael Mann -un cineasta experto en crear situaciones de confrontación extrema donde polos opuestos no tienen otra salida que buscar en aniquilamiento total del bando contrario- logra con Enemigos Públicos (Public Enemies, 2009) acaso la mejor película de gansters de la década gracias a una revisión de los cánones de la época dorada del género: la dualidad del ganster -irrespetuoso de la ley pero fiel a sus convicciones- los secuaces y el respeto casi religioso a su líder, la policía como un ente torpe pero decidido y una ciudad temeorsa y enamorada al mismo tiempo del mito de un bandolero reivindicador. Elementos clásicos del cine gasnteril que, sin embargo, son presentados con una apuesta visual desafiante.
Ya desde Collateral Mann empezó a explotar las posibilidades del cine digital, apuesta que duplicó en la incomprendida adaptación de Miami Vice y que en Enemigos Públicos lleva al límite con resultados impactantes. Pero no se trata de un simple reemplazo del celuloide sino en el talento del director y su equipo para aprovechar las texturas que ofrece la tecnología y ponerlas al servicio del anarquismo imperante en la cinta. Así, tanto los primeros planos como las tomas abiertas, están filmados en constante movimiento como si la cámara -más que testigo lejano de la historia- fuese un cómplice de Dillinger y su carrera vertiginosa contra el tiempo y su propia necesidad de peligro.
Un Dillinger -retratado en el cine con anterioridad y sin trascendencia- que Johnny Deep interpreta con la frialdad de quien se sabe superior al resto y no precisa de mucha pirotecnia para demostrarlo. Y es que en lugar de hacer la típica representación del rebelde del cine moderno: gestos casi epilépticos y exceso de frases ingeniosas lo que Deep logra -merced de un correcto guión- es representar a su tocayo como un ser casi inmutable que rara vez perderá el control. Por otra parte Christian Bale, con su silencio dubitativo y la impenetrabilidad de su mirada, retrata la tenacidad errática de Melvin Purvis, encargado de atrapar a Dillinger. Y en medio de ellos Billie -novia de Dillinger- interpretada por la bellísima Marion Cotillard, a quien le basta una sonrisa perfecta para explicar por qué el ganster está dispuesto a dejar de lado su destino trágico por ella.
Con secuencias de acción memorables, poco tiempo para el análisis psicológico -pues son los actos de los personajes los que definen su esencia- y un ritmo trepidante que solo se pausa para crear más tensión, Enemigos Públicos es un acierto tanto como revisión de un género que parecía condenado al auto chiste como en la innovación de una propuesta estética que, en gente talentosa como Michael Mann, pueden darle un nuevo e interesante giro al cine contemporáneo.
Esta no la compres pirata, anda a verla al cine.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Perfección

Sin embargo el destino del mejor del mundo no era otro que el de volver a la cima. Cuando algunos pronosticaban incluso su retiro de las canchas, Roger fue retomando de manera progresiva la confianza en sí mismo y en su talento incalculable. Y aunque muchos pueden alegar que su increíble recuperación - Roland Garros y Wimbledon incluídos- se debió en gran parte a la ausencia de Nadal por lesión lo cierto es que, independiente de posiciones en el ATP, la supremacía de Federer es indiscutible pues si bien el español es un jugador de potencia avasalladora, el suizo es la definición de excelencia en el tenis.
Porque todo deporte requiere de cualidades como la fortaleza o el ímpetu, pero cada disciplina tiene una escencia por la cual, unos pocos privilegiados, convierten un simple juego en arte.
En el tenis es la elegancia.
Que es sinónimo de Roger Federer.
Que ejecuta las jugadas más inverosímiles en una constante coreografía que hace lucir sencillo lo inexplicable. Ya sea en el saque, subiendo a la red o respondiendo a los balazos de sus rivales con un pincelazo de virtuosismo, Federer -que todo lo ejecuta y lo vive y lo celebra con una humildad apabullante- es acaso el equivalente moderno de genios como Da Vinci o Beethoven, es decir, seres humanos que vienen al mundo para tomar una disciplina y convertirla en algo sublime así sea por el breve instante que dura la disputa de un punto.
Éste, por ejemplo.
No se diga más.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Tan insustancial, tan blue

Que amanezca, por favor.
lunes, 7 de septiembre de 2009
No culpes a la playa

La nacionalidad de un filme está determinada por el origen de su capital. En este caso, la productora Shallow Entertainment es norteamericana y La mujer de mi hermano lo es también, aun cuando esté pensada para el público latino y su reparto sea multinacional. La regla del capital es la que se aplica en los festivales y concursos de cine, así como en las legislaciones nacionales
Este argumento, lejos de decepcionar al cinéfilo patriota que llevamos dentro, es para suspirar aliviados. Y es que al igual que la nefasta adaptación de la novela de Bayly, Máncora es una cinta por demás deficiente para no decir mala. Malísima.
Una película que se vende como la historia de redención de tres personajes que encuentran en una playa paradisíaca el lugar donde enfrentar sus demonios personales y que en cambio son poco más de 90 minutos de escenas fragmentadas, estereotipos acartonados, diálogos sin sentido -en el mal sentido de la palabra- y en suma todo el cliché sobre lo que significa ser un joven rebelde en busca de una "respuesta". Y claro, qué mejor idea que encontrar esa respuesta en una playa donde la libertad se respira en constante armonía con el mar y la arena. Aunque en Máncora ya apenas quedan porciones de arena libre de publicidad y bungalows... en fin, volvamos al film.
La historia se plantea como una road movie que empieza en Lima la gris y termina en el cálido norte. El escape que emprende Santiago (adivina: problemas de conducta, frío de emociones, peleonero) junto a su hermanastra Ximena -uy, huele a "incesto"- y el pelmazo de su marido. En el camino -un paisaje totalmente desperdiciado- se tropiezan con un brasileño fumón, un pescador que odia a los limeños y otros tantos personajes que -sin identidad- deambulan por una historia que pretende asociar el crecimiento de un chico en base a porros, borracheras, peleas sin sentido y un romance "prohibido" por las buenas costumbres. Más o menos lo mismo que nos contó la ya clásica Y tú mamá también, cinta que sin llegar a ser buena al menos tenía un verdadero hilo conductor por el cual el viaje -de los personajes y el nuestro- no era en vano. Máncora, en cambio, anula cualquier posibilidad de reflexión merced del vacío que hay detrás de su historia.
En este punto algunos podrían decir que la intención de Ricardo de Montreuil quizá fue hacer una cinta divertida, sin mayor objetivo que hacernos pasar un buen rato. Este argumento -que asusta tanto a los críticos snob que en el mundo hay- no es para nada desdeñable y por el contrario, una película que divierte bien tiene tanto valor como una que crea interrogantes. Lamentablemente Máncora, sin la estupidez graciosa de films como Mañana te cuento (vacuo pero entretenido) aburre con un ritmo cansino, secuencias cuya duración doblan lo que el criterio común aconsejaría y, otra vez, la misma intención de vendernos caras apesadumbradas y mandadas a la mierda -con su posterior ratito de soledad- como sinónimos de real conflicto.
Pero en otras películas peruanas -o españolas, ve tú a saber- donde la trama fallaba por no tener un trasfondo que cohesione las escenas siempre nos quedaba un consuelo: La infaltable dosis de erotismo. Un erotismo barato y más bien tirado a la arrechura que sin embargo, justificaba en algo el tiempo perdido. Pero Máncora pierde también en ese rubro pues la química entre Elsa Pataki y Jason Day (a quien ya intentan vender como el nuevo Christian Meier) es casi nula y las escenas de sexo son tan excitantes como la teta de una estatua. En plena era de la fragmentación (Busca en Youtube: Máncora, sex, scenes) donde ya no es necesario soplarse una película entera para llegar ahí donde queremos esto resulta imperdonable.
¿Qué nos queda entonces? Algunos críticos se han apresurado en afirmar que, bueno pues, la historia no es tan buena pero la fotografía y el trabajo técnico es espectacular. Cierto, en cuanto a la parte formal Máncora es impecable pero ¿No es lo mínimo que se puede esperar de una producción que manejó un presupuesto ciertamente holgado para los estándares latinoamericanos? ¿La corrección basta para salvar una película? Sería como celebrarle a un jugador profesional el hecho de que pueda parar un balón o darle cinco estrellas a un disco sólo porque la parte del bajo se ejecutó sin errores. Salvo en casos concretos donde lo visual tiene, intencionalmente, tanta importancia como el fondo de la historia -llámese Sin City o 300- lo técnico siempre será un elemento que sirva como molde para llenar de la mejor manera un argumento. Un elemento necesario pero no trascendental al momento de calificar una película. Así que ni con esas a Máncora le alcanza y ya en tal punto sólo podríamos hablar de un afiche simpático o un trailer inquietante.
Como dije al comienzo, la película la empecé a ver por internet pero el sentimiento de culpa desapareció a la media hora. Me he ahorrado una entrada al cine y un disgusto mayor. De cualquier manera cada quien tiene la última palabra así que vayan nomás a verla y saquen sus propias conclusiones. Para los que no, ahí les dejo un par de videos de Elsa Pataki y Jason Day.
Debería bastar con eso.
viernes, 4 de septiembre de 2009
It´s all connected, my cholo

Carlos Cacho, armado con una sonrisa pícara y un peinado incalificable lanzó el grito al cielo y en vivo y a todo color: Cómo es posible que una persona tan ignorante sea el presidente de Bolivia. Que Bolivia se quede con su Ekeko. Las personas que creen en eso son unos ignorantes. Las reacciones, por supuesto, no se hicieron esperar.
Así mientras algunos secundaron las palabras de Cacho, otros – y no pocos, muchos en realidad- no tardaron en calificarlo de metiche, atrevido, poco informado, faltoso y…. redoble de tambor… RACISTA.
Leer ese calificativo en el comentario de algún bloggero indignado me hizo recordar la entrevista que hace unos días le hiciera Beto Ortiz al columnista de Correo, Andrés Bedoya Ugarteche a raíz de su reciente galardón como el periodista más racista del planeta. Las palabras del arequipeño levantaron la misma ola de indignación y dedos acusadores.
Y, bueno, es cierto que al vejete le patina el coco y que muchas de sus declaraciones son, citando a Manolito el de Mafalda, no sólo estúpidas sino peligrosas; pero dentro de toda la verborragia del periodista hay cosas que –vistas sin esa falsa indignación que tanto nos gusta a los peruanos- vale la pena tomar en cuenta.
Por que a fin de cuentas, ¿de qué va el racismo? O mejor dicho ¿de qué NO va el racismo?
¿Calificar a un una persona ignorante de ignorante es racista? ¿Decirle salvaje a un miembro de una tribu en la selva es racista aún cuando hay concordancia con la definición que da la RAE sobre salvaje?
Por el contrario ¿No es racista quien se escuda en eso de la opresión del blanco y la injusticia social para disimular la poca capacidad que tiene o, peor aún, para atizar intereses que no guardan relación alguna con la supuesta reivindicación de los indígenas?
Uy, dije indígenas. Soy racista. Bájame el dedo, ponme la cruz.
Y es que en el Perú existe una tendencia a rasgarse las vestiduras con temas como éste que responde más a una necesidad de estar en paz con la conciencia –y de paso con todo el mundo- que con una verdadera voluntad de integración. En el Perú –cito a Tony de Pataclaun- todos choleamos, de arriba a abajo, de abajo a arriba, de costa a sierra y de sierra a selva. Claro que eso lo decimos en voz bajita o con miradas de asco camufladas. Luego comentamos sobre el genocidio en Bagua –sin saber la definición de Genocidio y sin haber pisado nunca Bagua- para sentirnos muy open mind, democráticos y plenos. La misma sensación que da vapulear a un conductor de televisión o pedir la hoguera para un columnista.
Pero en verdad, ¿cuánto se hace por la integración de los grupos sociales menos favorecidos? Porque existen y vienen sufriendo desde hace décadas de algo mucho peor que el racismo mal concebido: la postergación de sus necesidades.
Quizá si en vez de jugar a ser la voz de gente que no conocemos en realidad, si en vez de creer que el respeto a las personas pasa por tenerles lástima (y desde lejitos, además) y evitar llamar las cosas por su nombre procuramos un poco más de sinceridad como primer paso a una integración que –bromas aparte- necesita darse de una buena vez, la situación mejore tantito.
De lo contrario, amigos, es mejor quedarse callados.
De lo contrario, siempre nos quedará Cacho.