lunes, 7 de septiembre de 2009

No culpes a la playa

Con cierto sentimiento de culpa empecé a ver Máncora vía internet. Un sentimiento de culpa basado en el dudoso pero constante argumento de "apoyar al cine nacional" dudoso porque muchas veces se usa de pretexto para tolerar bodrios y dudoso además porque la cinta en cuestión, a pesar de la nacionalidad del director, algunos actores y las locaciones utilizadas, es más producción española que peruana. Esto último me hizo recordar un artículo de Ricardo Bedoya sobre La mujer de mi hermano -coincidentemente la primera película de Ricardo de Montreuil a cargo también de Máncora- y su supuesta vinculación al cine peruano:

La nacionalidad de un filme está determinada por el origen de su capital. En este caso, la productora Shallow Entertainment es norteamericana y La mujer de mi hermano lo es también, aun cuando esté pensada para el público latino y su reparto sea multinacional. La regla del capital es la que se aplica en los festivales y concursos de cine, así como en las legislaciones nacionales

Este argumento, lejos de decepcionar al cinéfilo patriota que llevamos dentro, es para suspirar aliviados. Y es que al igual que la nefasta adaptación de la novela de Bayly, Máncora es una cinta por demás deficiente para no decir mala. Malísima.
Una película que se vende como la historia de redención de tres personajes que encuentran en una playa paradisíaca el lugar donde enfrentar sus demonios personales y que en cambio son poco más de 90 minutos de escenas fragmentadas, estereotipos acartonados, diálogos sin sentido -en el mal sentido de la palabra- y en suma todo el cliché sobre lo que significa ser un joven rebelde en busca de una "respuesta". Y claro, qué mejor idea que encontrar esa respuesta en una playa donde la libertad se respira en constante armonía con el mar y la arena. Aunque en Máncora ya apenas quedan porciones de arena libre de publicidad y bungalows... en fin, volvamos al film.

La historia se plantea como una road movie que empieza en Lima la gris y termina en el cálido norte. El escape que emprende Santiago (adivina: problemas de conducta, frío de emociones, peleonero) junto a su hermanastra Ximena -uy, huele a "incesto"- y el pelmazo de su marido. En el camino -un paisaje totalmente desperdiciado- se tropiezan con un brasileño fumón, un pescador que odia a los limeños y otros tantos personajes que -sin identidad- deambulan por una historia que pretende asociar el crecimiento de un chico en base a porros, borracheras, peleas sin sentido y un romance "prohibido" por las buenas costumbres. Más o menos lo mismo que nos contó la ya clásica Y tú mamá también, cinta que sin llegar a ser buena al menos tenía un verdadero hilo conductor por el cual el viaje -de los personajes y el nuestro- no era en vano. Máncora, en cambio, anula cualquier posibilidad de reflexión merced del vacío que hay detrás de su historia.
En este punto algunos podrían decir que la intención de Ricardo de Montreuil quizá fue hacer una cinta divertida, sin mayor objetivo que hacernos pasar un buen rato. Este argumento -que asusta tanto a los críticos snob que en el mundo hay- no es para nada desdeñable y por el contrario, una película que divierte bien tiene tanto valor como una que crea interrogantes. Lamentablemente Máncora, sin la estupidez graciosa de films como Mañana te cuento (vacuo pero entretenido) aburre con un ritmo cansino, secuencias cuya duración doblan lo que el criterio común aconsejaría y, otra vez, la misma intención de vendernos caras apesadumbradas y mandadas a la mierda -con su posterior ratito de soledad- como sinónimos de real conflicto.
Pero en otras películas peruanas -o españolas, ve tú a saber- donde la trama fallaba por no tener un trasfondo que cohesione las escenas siempre nos quedaba un consuelo: La infaltable dosis de erotismo. Un erotismo barato y más bien tirado a la arrechura que sin embargo, justificaba en algo el tiempo perdido. Pero Máncora pierde también en ese rubro pues la química entre Elsa Pataki y Jason Day (a quien ya intentan vender como el nuevo Christian Meier) es casi nula y las escenas de sexo son tan excitantes como la teta de una estatua. En plena era de la fragmentación (Busca en Youtube: Máncora, sex, scenes) donde ya no es necesario soplarse una película entera para llegar ahí donde queremos esto resulta imperdonable.

¿Qué nos queda entonces? Algunos críticos se han apresurado en afirmar que, bueno pues, la historia no es tan buena pero la fotografía y el trabajo técnico es espectacular. Cierto, en cuanto a la parte formal Máncora es impecable pero ¿No es lo mínimo que se puede esperar de una producción que manejó un presupuesto ciertamente holgado para los estándares latinoamericanos? ¿La corrección basta para salvar una película? Sería como celebrarle a un jugador profesional el hecho de que pueda parar un balón o darle cinco estrellas a un disco sólo porque la parte del bajo se ejecutó sin errores. Salvo en casos concretos donde lo visual tiene, intencionalmente, tanta importancia como el fondo de la historia -llámese Sin City o 300- lo técnico siempre será un elemento que sirva como molde para llenar de la mejor manera un argumento. Un elemento necesario pero no trascendental al momento de calificar una película. Así que ni con esas a Máncora le alcanza y ya en tal punto sólo podríamos hablar de un afiche simpático o un trailer inquietante.
Como dije al comienzo, la película la empecé a ver por internet pero el sentimiento de culpa desapareció a la media hora. Me he ahorrado una entrada al cine y un disgusto mayor. De cualquier manera cada quien tiene la última palabra así que vayan nomás a verla y saquen sus propias conclusiones. Para los que no, ahí les dejo un par de videos de Elsa Pataki y Jason Day.
Debería bastar con eso.



3 comentarios:

Ximena dijo...

wow...tan mala es?, humilde crítica?...jaja si que fue una dura crítica mi hamburguesa goteaba la mostaza mientras leia, yo que pensaba verla supongo que me ahorraste 9.50. Gracias.

Neca dijo...

Igual la veré solo para darte la razón y consolarme con la ingenua frase de "no apoyemos la piratería". El fracaso ya me lo esperaba...otra más del montón.

Manzanilla y Sal dijo...

no es mala


es una mierda empaquetada



es una porquería sin ningún tipo de redención



es la peor basura que hará millonario a alguien




(luego digo más, pero me voy a una reunión)