martes, 15 de diciembre de 2009

El recuento

Hacer listas de fin de año es un clásico. Claro que para que este ejercicio tenga cierta validez es necesario dominar con amplitud el campo sobre el cual se evaluará lo mejor o peor de los últimos doce meses (música, cine, literatura, fútbol o pornografía) Qué diablos, aquí una breve y antojadiza selección de un 2009 que, en lo personal, despido más con un “lárgate de una vez” que con un “fue un placer”. Coincidan o renieguen…

Mejor película: Enemigos Públicos (Michael Mann)


¿Cine comercial que asegure la taquilla o cine de autor que defienda una estética? A esa eterna interrogante Mann responde con un ¿y por qué no ambos? Aprovechando la textura, por muchos repudiada, que brinda el uso de una cámara digital, el director reinventa el cine de gansters con una historia clásica: el asenso y caída de John Dillinger, una suerte de Robin Hood de los años treinta. Buenas interpretaciones, logradas escenas de acción y un tipo dispuesto a morir antes que transar con su forma vida. ¿Algo más? Sí, Marion Cotillard… perfecta.

Mejor canción: Wheels (Foo Fighters)


O cómo alcanzar la madurez musical sin que ésta sea sinónimo de aburrimiento. Una de las dos nuevas canciones que Grohl y compañía grabaron para su disco de grandes éxitos, Wheels suena a rock and roll clásico en tiempos en que el término es casi una broma de sí mismo. Como para despejar toda duda: mitos aparte, los Foo hace rato superaron lo hecho por esa otra banda en la que el buen Dave era baterista. When the wheels come down…When the wheels touch ground…

Polvo de estrella: Michael Jackson, This is it

Como es usual en este ingrato mundo, tuvo que morir Jacko para que, oh sorpresa, se redescubra que –polémicas aparte- era un artista descomunal. En ese aspecto, la ¿película? ¿Documental? de Ortega demuestra –sin ningún intento de trascendencia- que, sin importar cuan delgado, pálido y ausente de la realidad estuviese Michael, le bastaban tres minutos y un par de giros para dejar tirando cintura a cualquier artista pop actual. Un genio cuya redención debió llegar un poco antes.

Tv que no es basura: El inefable House

Aunque la serie empezó hace cinco años recién este 2009 tuve el placer maratónico de conocer al hijo de puta más entrañable de la tv. Un doctor que, cuando no hace las labores de detective noir a la caza de enfermedades imposibles, nos muestra con crudeza que, después de todo, la civilización es solo un maquillaje hipócrita que oculta perversiones primitivas y, ocasionalmente, algo de bondad. Adictivo, como el vicodin.

1 comentario:

Manzanilla y Sal dijo...

mitos aparte: ese es exactamente el tipo de comentarios que se hacen en la calentura del momento.

razón por la cual sólo vale la opinar opinar comparativamente de cosas que ya están muertas.

mientras tanto, seguiré escuchando no hope kids, de wavves. aunque sepa que no vale la pena.