Versionar una canción bien puede ser un homenaje sincero o un último recurso ante la falta de ideas. O las dos cosas a la vez.Versionar una canción puede desempolvar una obra apolillada y presentarla a nuevas generaciones o destruir la belleza de un instante que nunca debió alterarse.
Versionar una canción puede ser un mero ejercicio sin trascendencia o trascender al punto de hacer que el artista original pase al olvido... como con Twist and shout. Para el mundo, ese tema lo inventaron los Beatles.
Con razón Lennon odiaba la composición de McCartney.
Dice la leyenda que Hallelujah tuvo más de ochenta versos. Sin embargo su creador, el incomparable Leonard Cohen (escritor, cantante, poeta, genio) grabó una versión usando apenas cinco estrofas y un coro de lamento repitiéndose entre éstas. Suficiente para firmar un himno descorazonado de proporciones épicas, con referencias bíblicas y frases de verdad hiriente como
es un frío y es un roto aleluya.
Existen aproximadamente 200 versiones. Es difícil vencer la tentación de rozar la gloria por cuenta propia.
Igual de difícil es ponerle a alguna el peligroso calificativo de "definitiva"
Aún así, y puestos a elegir, me quedo con las interpretaciones deRufus Wainwright cuya voz nasal hace aún más portentoso el lamento que contiene la letra y Jeff Buckley quien apoya su canto en los arpegios desahuciados de una guitarra eléctrica.
Pero todo lo que he aprendido sobre el amor
Es a disparar a alguien que te rompió el corazón
Y no es un llanto, lo que oyes de noche
No es alguien que ha visto la luz
Es un frío y roto Aleluya

