Quiero ver tu risa todo el día/ escuchar la melodía de tu voz/quisiera ser el brillo de tu ojos/el peine que desnuda tu esplendor
Del Real no intenta inventar la metáfora perfecta. Por el contrario se refugia en frases sencillas. De ésas que escribimos en el reverso de un cuaderno en plena clase o pronunciamos, con voz temblorosa, en un pasadizo solitario mientras algún amigo vigilaba que nadie interrumpiese la proposición de amor más sincera del mundo. y prometo intentar no hacerte daño/ prometo darte todo lo que yo/ prometo regalarte sin reparos mi corazón.
Es por ello que, tal como sucedió con "Eres", el videoclip de "Quiero ver" encuentra en la prístina inocencia de un amor infantil las imagenes perfectas para acompañar una melodía que suena un poquito a bolero, un poquito a balada pero, sobre todo, a tiempos en los que era más sencillo querer. La cursilería, en dosis adecuadas, conmueve igual que el mar.

