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miércoles, 24 de junio de 2009

Cuando querer era sencillo.

No soy seguidor de Cafe Tacvba así que no sé cuántos temas ha cantado Emmanuel del Real a lo largo de su discografía. Pero los que he oído son increibles. Primero "eres", una declaración de amor tan bobalicona como irrefutable y ahora "quiero ver" acaso un aplazamiento lógico de su predecesora. Un segundo volumen del corazón.
Quiero ver tu risa todo el día/ escuchar la melodía de tu voz/quisiera ser el brillo de tu ojos/el peine que desnuda tu esplendor
Del Real no intenta inventar la metáfora perfecta. Por el contrario se refugia en frases sencillas. De ésas que escribimos en el reverso de un cuaderno en plena clase o pronunciamos, con voz temblorosa, en un pasadizo solitario mientras algún amigo vigilaba que nadie interrumpiese la proposición de amor más sincera del mundo. y prometo intentar no hacerte daño/ prometo darte todo lo que yo/ prometo regalarte sin reparos mi corazón.
Es por ello que, tal como sucedió con "Eres", el videoclip de "Quiero ver" encuentra en la prístina inocencia de un amor infantil las imagenes perfectas para acompañar una melodía que suena un poquito a bolero, un poquito a balada pero, sobre todo, a tiempos en los que era más sencillo querer. La cursilería, en dosis adecuadas, conmueve igual que el mar.

El reposo del guerrero

¿Cómo ser rebelde en un mundo explícito? ¿Cómo ser musicalmente contestatario si lo correcto es una prostituta de autopista? ¿Cómo hacer punk en el fin del mundo? Y sobre todo ¿Cómo hacerlo cuando tú inventaste eso?

Iggy Pop responde con Preliminaires. Un disco en el que deja las guitarras como sierras y los gritos de navaja, cambiándolos por una perversión sosegada a ritmo de jazz. La iguana -62 años de excesos- adopta un barítono oscuro (que remite de inmediato a la voz de Leonard Cohen, otro capo) y pasea su piel curtida por doce canciones que suenan a brujería de Nueva Orleáns, a puerto desmemoriado pero sobre todo a pequeño burdel francés. La referencia no es gratuita, el álbum está inspirado en la novela La posibilidad de una isla del escritor galo Michel Houellebecq. Al igual que en el libro, Iggy Pop descubre que sólo queda hipocresía en el mundo occidental. Mocosos jugando a ser anárquicos por el mero hecho de usar una guitarra con distorsión. Él, viejo guerrero, responde con saxofones, pianos y trompetas.

Mas no hay que equivocarse. Iggy baja las revoluciones pero no pierde actitud. La Iguana elige los cuchillazos prolongados en vez del puñal certero. Pero hiere igual. Y aunque a estas alturas no tenga que probar nada, aunque difícilmente supere lo hecho en discos como The Idiot o Raw Power, aunque siempre brille más con The Stooges, Preliminaires nos entrega a un artista dispuesto siempre a llevar la contra. Y hacerlo con honestidad. Antes escupía en tu cara, hoy te invita a una copa. En la vieja rockola suena king of the dogs.