Estudiante de medicina, marino en la primera guerra mundial, productor de teatro… Humphrey Bogart fue muchas cosas antes de una estrella de cine. Con una actitud y una manera de hablar opuestas a la luminosidad de los galanes de la época, le costó ganarse un lugar en Hollywood. Pero cuando lo hizo fue imparable. Ya fuese como detective privado que seducía mujeres a la vez que investigaba un caso o como el intratable dueño de un bar en Casablanca, Bogey estableció un prototipo de hombre cuya vigencia sigue hasta hoy: Enigmático, irónico, de modales rudos pero dueño de una honestidad infranqueable. Atributos que lució en 79 películas –tres nominaciones y un Oscar que le arrebató al mismísimo Marlon Brando incluidas- y también en la vida real. Basta recordar su protesta ante la caza de brujas del senador McCarthy en los cincuenta aún cuando muchos colegas engrosaban sus cuentas delatando supuestos comunistas. Con la misma actitud se despidió un 14 de enero hace ya cincuenta y tres años. Imposible olvidarlo desde entonces, encendiendo un cigarrillo antes de pronunciar una frase del tipo “Siempre nos quedará París.”
Mostrando entradas con la etiqueta humphrey bogart. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humphrey bogart. Mostrar todas las entradas
domingo, 17 de enero de 2010
Eternamente Bogart
Estudiante de medicina, marino en la primera guerra mundial, productor de teatro… Humphrey Bogart fue muchas cosas antes de una estrella de cine. Con una actitud y una manera de hablar opuestas a la luminosidad de los galanes de la época, le costó ganarse un lugar en Hollywood. Pero cuando lo hizo fue imparable. Ya fuese como detective privado que seducía mujeres a la vez que investigaba un caso o como el intratable dueño de un bar en Casablanca, Bogey estableció un prototipo de hombre cuya vigencia sigue hasta hoy: Enigmático, irónico, de modales rudos pero dueño de una honestidad infranqueable. Atributos que lució en 79 películas –tres nominaciones y un Oscar que le arrebató al mismísimo Marlon Brando incluidas- y también en la vida real. Basta recordar su protesta ante la caza de brujas del senador McCarthy en los cincuenta aún cuando muchos colegas engrosaban sus cuentas delatando supuestos comunistas. Con la misma actitud se despidió un 14 de enero hace ya cincuenta y tres años. Imposible olvidarlo desde entonces, encendiendo un cigarrillo antes de pronunciar una frase del tipo “Siempre nos quedará París.”sábado, 27 de junio de 2009
Bogart in another saturday night
Es sábado, cereza. En unas cuantas horas las luces de neón solicitarán tu presencia para completar la noche. Una noche escarlata de la que nunca formaré parte. Supongo que lo supe desde el instante mismo en que te conocí. Hacerse el tonto es un deporte que me sienta bien, ocasionalmente. Y mientras tú acomodas la tela a tus caderas y disimulas el cansancio postergado con una última sonrisa frente al espejo yo he de quedarme aquí. En la acera de enfrente y empuñando un cigarrillo como único acto de rebeldía. O pueda que salga con mis amigos a desgastarnos los zapatos mientras una botella color sangre pasa de mano en mano. Y si los designios de mi noche conducen por un instante a la tuya descuida... nunca nos vimos antes, nunca más nos volveremos a ver. Seré un buen compañero, cereza. El único que no se queda a tu lado. El único que respeta tus ojeras y tu modo de sufrir. Procura contar los pasos exactos que hay de regreso a casa. Deja una aspirina al lado de la cama. Los domingos suelen ser días tristes. Don't think twice it's allright.
Etiquetas:
bob dylan,
humphrey bogart,
literatura
martes, 23 de junio de 2009
Bogart remembers
Algunas noches la recuerdo. Dientes afilados, mirada triste y una cartera llena de reminiscencias a modo de recortes, etiquetas y recibos. Ya perdí la cuenta de los días sin verla. Pero supongo que son muy pocos como para desprenderse y muchos como para volver atrás. Algunas noches la recuerdo. Y aunque ya renuncié al intento suicida de buscar explicación a este cuarto cálido pero sin sus piernas, lo cierto es que mi sonrisa se torna mueca impía cuando un fotograma ya vivido de tabacos, besos y túneles sobrevuela esta cama fría pero sin sus senos.
Algunas noches la recuerdo. Duele menos. Pero jode igual. Maldito aeropuerto. Maldito siete de marzo.
Ahora necesito un ron. Y que Tom Waits toque sobre un piano ebrio la música de fondo de este breve y estúpido acto de la memoria. La resaca de mañana me volverá a la normalidad. O a la apariencia de normalidad que en estos tiempos viene a ser lo mismo. Buenas noches allá en las alturas.
Oh boy, vaya que la quería.
domingo, 21 de junio de 2009
Bogart again

Las personas como nosotros, cereza, no están hechas para enamorarse. Pero sabemos amar.
Lo hacemos con el lenguaje afilado del cuento corto y la prohibición sensata de miradas hacia atrás. Somos mentirosos pero no hipócritas. Somos insensibles al tacto comprometido aunque nos conmueven los gestos mínimos si es que no piden recompensa. Si es que no piden redención.
Las personas como nosotros, cereza, son como apretados zapatos de gala. Perfectamente soportables para los doce pasos desde bar a la terraza. Fatales para el camino extenso de regreso a la cama.
Nos merecemos, cereza, ya sea por una escaza conciencia disfrazada de necesidad. O porque solo al lado del otro podríamos dormir serenos, con la convicción de que no ha de pasar mucho tiempo hasta amanecer con un puñal clavado en el pecho. Entonces estaremos bien.
Lo hacemos con el lenguaje afilado del cuento corto y la prohibición sensata de miradas hacia atrás. Somos mentirosos pero no hipócritas. Somos insensibles al tacto comprometido aunque nos conmueven los gestos mínimos si es que no piden recompensa. Si es que no piden redención.
Las personas como nosotros, cereza, son como apretados zapatos de gala. Perfectamente soportables para los doce pasos desde bar a la terraza. Fatales para el camino extenso de regreso a la cama.
Nos merecemos, cereza, ya sea por una escaza conciencia disfrazada de necesidad. O porque solo al lado del otro podríamos dormir serenos, con la convicción de que no ha de pasar mucho tiempo hasta amanecer con un puñal clavado en el pecho. Entonces estaremos bien.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
